Beneficios de la fisioterapia tras una fractura de hueso
- Mejora la tonicidad y la fuerza de la musculatura, combatiendo la atrofia muscular derivada de un largo tiempo de inactividad.
- Recupera la movilidad articular, logrando el correcto funcionamiento de la articulación después de tanto tiempo inmóvil.
- Favorece la consolidación y recuperación de la fractura, facilitando el proceso de regeneración ósea.
- Mejora el control motor de la articulación afectada gracias al trabajo propioceptivo, evitando, con ello, que la lesión se repita en el futuro.
- Mejora la irrigación y vascularización de la zona, favoreciendo, con ello, una mejor recuperación de los tejidos blandos que se hayan visto afectados.
Tratamiento fisioterapéutico para las fracturas de hueso
En la consulta aplicamos diversas terapias para lograr que, después de que la fractura haya cerrado, se recupere lo antes posible tanto la movilidad de la articulación como el tono muscular perdido.
Tratamiento a nivel MUSCULAR
Tras un largo período de tiempo en el que hemos mantenido inmovilizada la zona en la que se produjo la fractura, la musculatura se habrá debilitado. En consulta, trabajaremos para recuperar su tonicidad y fuerza de forma progresiva mediante diversos ejercicios.
Tratamiento a nivel ARTICULAR
Las articulaciones también sufren después de una fractura, ya que han pasado largo tiempo inmovilizadas y presentan rigidez y limitación en los movimientos. Para recuperar la amplitud y funcionalidad correcta de la articulación, programamos ejercicios que nos van a permitir aumentar la irrigación en los tejidos y lograr su oxigenación y desentumecimiento.
Dependiendo de la gravedad y de las necesidades de cada paciente, diseñamos una rutina para poder trabajar a todos los niveles y lograr que la recuperación sea lo más rápida y segura posible, buscando el bien del paciente y las mínimas molestias para él.
¿Qué son las fracturas de hueso?
Fractura es la rotura parcial o total de un hueso, la pérdida de continuidad normal de la sustancia ósea o cartilaginosa. La consecuencia de golpes, fuerzas o tracciones cuya intensidad supera la elasticidad del hueso. Se denomina así a todo tipo de roturas, tanto las microscópicas como aquellas en las que se destruye parte del hueso.
Las fracturas en los niños y los adolescentes no son iguales a las que se presentan en adultos. Los huesos aún están en crecimiento y el coeficiente de elasticidad es mayor. Gracias a la elasticidad no se suelen presentar roturas completas. Los síntomas que presentan los adultos son mucho más intensos y agudos.
Tipos de fracturas de hueso
La denominación de los tipos de rotura son consecuencia de la repetición. Hay roturas que se dan con más frecuencia que otras, por ello, se han diseñado unos patrones que, aunque varíen dependiendo de la zona corporal afectada, el hueso afectado y otros factores asociados, ayudan a acertar con su tratamiento.
Se pueden clasificar:
- Según su etiología, por ejemplo Fracturas Traumáticas, Patológicas o por Fatiga de marcha o estrés.
- Según su exposición, en forma de Fractura Abierta o Cerrada.
- Según la ubicación en el hueso, Fractura Epifisiaria, Diafisiaria, Metafisiaria.
- Según el tipo de fractura, Fractura en pico de plancha, Conminuta, Lineal, Oblicua, Transversal, Espiral, Segmentaria, de Compresión, Impactada, Deprimida, en Tallo Verde, en Botón o Torus, y por último Deformación Plástica.
El conocimiento del tipo de fractura y la valoración en consulta nos permitirá aplicar el tratamiento de fisioterapia más adecuado para lograr la completa recuperación.
Todas las fracturas deben ser revisadas por un especialista y diagnosticadas convenientemente. En caso de no haber diagnosticado el problema, no se podrá realizar un correcto tratamiento en función del tipo de fractura y necesidad de cada paciente.
